Enfermedades de Los Peces

Tuberculosis y hongos

Tuberculosis

Bajo este nombre, se agrupa una sintomatología amplia y compleja de alteraciones en los peces de acuario, que según algunos expertos o aficionados no tiene curación, y en la opinión de otros puede sanar, aunque en porcentajes muy variables. La auténtica realidad es, como ya hemos apuntado, que causas múltiples originan una serie de manifestaciones poco precisas, que reciben una denominación que no  corresponde a un solo agente parasitario o patológico. En vivíparos y anabántidos la 'tuberculosis' se manifiesta por una especie de vibración del pececillo que, sin avanzar y ligeramente inclinado con las aletas replegadas, nada de una forma muy característica: 'simmy'. A esta manifestación, común a muchas anomalías ictiológicas, se une posteriormente un enflaquecimiento anormal del ejemplar, al que acompaña una depresión del vientre, que parece reabsorberse y quedar 'afilado'.

ENFERMEDADES DE LOS PECES

Otros síntomas complementarios son el 'hundimiento de los ojos' y un enrojecimiento anormal de las branquias, que se hacen visibles a través de los opérculos.

Las causas a que se atribuyen estas anomalías caracterizadas por una sintomatología común, son esencialmente debidas a factores ambientales o a un determinado bacillus, que parece afectar a los ejemplares previamente debilitados. Aguas superpobladas, contaminadas, con exceso de nitratos faltas de oxígeno favorecen la aparición de la sintomatología conocida como 'tuberculosis' y cuya curación es bastante difícil exigiendo un cambio del pez afectado a un tanque amplio, tranquilo, perfectamente acondicionado y en el que recibirá abundante alimento vivo. Sin embargo, en recipientes aparentemente equilibrados con plantas sumergidas y correctamente ocupados, pueden darse uno o dos pececillos con estas características e incluso malformaciones y deformaciones, que en principio nada tienen que ver con las alteraciones descritas, pero que pueden acompañarlas como la 'joroba del guppy' clásica de las hembras de esa especie, que toman un aspecto totalmente deforme. Ya hemos apuntado que no existe 'tratamiento' concreto excepto la mejora sustancial de las condiciones ambientales y nutritivas.


Hongos parásitos

La mayoría de los hongos del género Saprolegna son saprofitos, es decir, que se nutren a expensas de restos orgánicos en putrefacción: comida, peces muertos, etc., pero en ocasiones, y debido seguramente a un debilitamiento de los peces por otras causas, se fijan en lugares que han perdido la protección mucosa característica como heridas, aletas desflecadas, etc.

Estos 'mohos de los peces', suelen establecerse con mayor frecuencia en los Xifos y Mollinesias, en las comisuras bucales tomando un aspecto algodonoso inconfundible. También en los luchadores Betta,  como consecuencia de un afecto prenupcial excesivo, las hembras son heridas por sus galanes y sensibles al ataque de saprolegniosis. El tratamiento, cuando los peces afectados no están muy deprimidos, es relativamente fácil y muchos ejemplares, pueden curarse. En principio, debe evitarse la presencia masiva del hongo retirando los restos orgánicos y realizando sifonados periódicos del agua del tanque. Las medidas curativas, incluyen el aislamiento de los animales enfermos y los 'baños de sal', azul de metileno o el empleo de productos farmacológicos especiales a las dosis indicadas en los prospectos y siguiendo las normas aconsejadas. Estos productos se adquieren en los comercios dedicados a la venta de animales domésticos especializados en acuariofilia.

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