Manejo de Cobayos

Separación de los jóvenes

La cría de los conejillos de indias, muy sencilla cuando se dispone de parejas sanas y lugares adecuados, nos proporcionará una serie de crías que nacen muy adelantadas y pueden ser separadas de sus padres desde los quince o veinte días de edad.

MANEJO DE COBAYOS

Como la consaguineidad o cruzamientos entre ejemplares de parentesco muy próximo no es generalmente aconsejable, excepto en el caso de expertos o criadores avezados que intentan fijar alguna característica especifica, aún a costa de obtener menos crías sanas y viables, será preferible aislar a los jóvenes o reunirlos con otros congéneres pertenecientes a camadas de progenitores
diferentes.

En alojamientos preparados de idéntica forma que los destinados al mantenimiento de parejas o pequñas familias, pero de menores dimensiones, pueden aislarse los diversos jóvenes que, cuando sea posible, sólo estarán separados de los otros cobayos por una tela metálica fina.

A partir de los dos meses de edad en los jóvenes, pero mejor a los tres, se pueden sexar los especimenes para lo cual se les maneja de forma correcta y por observación visual se distinguen machos y hembras En los primeros, el pene, situado en la parte mas anterior de la región perianal, es bastante característico y puede ser evaginado, al menos parcialmente, cuando existiera alguna
duda en el cuidador.


Cuidados en el manejo

Ya hemos insistido en la índole, mayoritariamente pacífica de los cobayos, aunque no conviene descuidarnos con ejemplares desconocidos o poco habituados a ser 'manoseados' por las personas.

El cuerpo gordezuelo, no demasiado resistente, de estos roedores, requiere que sean asidos cuidadosamente, nunca suspendidos por la piel del cuello, como sería correcto en los hamsters. Con una mano se rodea, desde la parte dorsal del cuerpo, el tórax por debajo de los brazuelos, firme, pero suavemente, mientras con la mano libre, se recogen el vientre y los cuartos traseros de forma similar a la que podría parecer si hipotéticamente sentáramos al animalito en una de las manos, la izquierda en las personas diestras, cuando con la derecha se le obligará a permanecer erguido. De esta forma, no se producen fracturas óseas ni distensiones musculares, que resultarían muchas veces fatales en las hembras gestantes; éstas serán desplazadas y asidas con un mimo y cuidado mucho mayor si cabe que los dedicados a ejemplares en perfecto estado.


No deben descuidarse estas precauciones de manejo, pues la forma de sujetar y transportar en la mano a cada una de las diferentes especies de roedores es muy distinta de un ratón a un hamster y de un conejillo de indias a una ardilla de tierra. Si a pesar de la dulzura de carácter de estos animalitos, sufrimos una mordedura en el instante de su manejo, hay que tener la serenidad y el aguante necesarios para depositar rápidamente al cobayo en el lugar indicado y no soltar nunca bruscamente al 'mordedor', que podría estrellarse contra el suelo, sufriendo heridas internas irreparables.

Estos raros animales agresivos, necesitan ser sujetados de otra forma, para lo que se recurre a un bote cilindrico de cartón, de 9 a 12 cm de diámetro y una longitud no inferior a los 14 cm, abierto por una de las bases que se coloca en un rincón del recinto del animalito a recoger. Con una mano se empuja suavemente al roedor que, suele introducirse voluntariamente en el recipiente preparado al efecto, con una tapa o simplemente con la mano se cierra el senuelo y se traslada de esta manera al cobayo.

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