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Parasitos Internos de Los Perros

Parásitos internos del perro

El desarrollo de un ser vivo, parcial o totalmente, sobre o en el interior de un organismo vivo de otra especie al que no produí§e ningún beneficio, sino generalmente todo lo contrario, recibe el nombre de parasitismo. Numerosas especies vegetales y animales se comportan como parásitos. En el perro, los parásitos animales revisten gran importancia como agentes transmisores de enfermedades infecciosas o productores ‘per se’ de trastornos y alteraciones de gravedad variable. Los ‘endoparásitos’ viven continua o facultativamente en cavidades internas del cuerpo del perro, accesibles desde el exterior, o en los tejidos orgánicos y en la sangre. Muchos de estos parásitos están dotados de órganos de fijación, ganchos o ventosas que aseguran la permanencia en el organismo hospedante.

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Importancia de las endoparasitosis

Los platelmintos, gusanos planos, nematelmintos, gusanos redondeados o tubulares y protozoos, organismos unicelulares, son los grupos zoológicos responsables de las parasitosis internas más importantes en los cánidos, no sólo por las alteraciones que en ellos puedan causar, sino también por la posibilidad de favorecer el contagio en la especie humana de determinadas enfermedades que el perro puede sufrir y transmitir.

Taenia hydatigena, Echinococcus granulosus, Dipylidium caninum, Diphyllobothrium latum, etc., son ejemplos de gusanos planos (platelmintos), cuyo ciclo biológico puede desarrollarse, a menos en parte, en el interior de los cánidos domésticos y más concretamente en la región gastrointestinal de los mismos. Toxocara canis, Toxascaris leonina, Strongyloides stercolaris, Spirocerca lupi y diversas especies del género Ancylostoma forman un importante grupo de las llamadas ‘lombrices redondas’, susceptibles de vivir y desarrollarse en el interior del perro. Los protozoos incluyen un numeroso conjunto de parásitos microscópicos, unicelulares, que habitan generalmente en el sistema digestivo, sanguíneo, muscular o linfático del hospedante y cuya transmisión se realiza por varias vías. Amebiasis, giardiasis, toxoplasmosis, coccidiosis, babesiosis y leishmaniosis son algunas enfermedades que caracterizan la colonización por estos protozoos.

Profilaxis de las endoparasitosis

Además de las medidas preventivas lógicas para evitar las agresiones de pulgas, garrapatas, mosquitos, etc., la ‘limpieza’ interna del animal es tanto más importante cuanto mayor sea nuestra convivencia con el perro, evitando la proliferación de lombrices, tenias y protozoos que pueden contagiarse al hombre, llegando a veces a producirle daños irreversibles, como los tristemente célebres ‘quistes hidatídicos’.

El tratamiento comienza con el cachorro, antes de las vacunaciones recomendadas, que se somete a un suave tratamiento de desparasitación interna con jarabes vermífugos. Posteriormente, a partir de los tres meses de edad, se iniciará la profilaxis con la administración de Droncit o Telmín (nombres comerciales de los fármacos), a las dosis indicadas en los prospectos de utilización que acompañan a los medicamentos. La cadencia de administración debe ser trimestral, teniendo en cuenta que los animales tratados con estos productos con la periodicidad indicada serán perros sanos, limpios y agradables que no constituyen un peligro ni para sus amos ni para el resto de la sociedad. En cualquier caso siempre será el veterinario quien dictamine la idoneidad de cada tratamiento o su suspensión, en su caso.