El Perro Y El Ejercicio

Actividad física del perro

La salud y el equilibrio psíquico de nuestros abnegados amigos irracionales, dependen de factores sanitarios, higiénicos, dietéticos y de algo que consciente o inadvertidamente olvidamos con frecuencia el ejercicio físico continuo y nunca extenuante que, a través de juegos, carreras, saltos o imaginarias persecuciones a presas inexistentes, los perros desarrollan en los amplios espacios libres de grandes parques o en plena naturaleza.

EL PERRO Y EL EJERCICIO

Desde el pequeño y delicado chihuahua hasta el potente y altivo dogo alemán, todas las razas caninas puras y los ejemplares bastardos o 'callejeros', requieren unas determinadas actividades físicas que mantienen su cuerpo y también su carácter en óptimas condiciones, perfilando y destacando sus mejores cualidades. Los paseos diarios, generalmente breves, que los habitantes de los núcleos urbanos acostumbran realizar con sus perros son exclusivamente salidas higiénicas durante las cuales, los animalitos realizan apresuradamente sus evacuaciones fisiológicas. Ejemplares de razas de compañía, de tamaño mediano o pequeño, posiblemente puedan expansionarse mínimamente en el transcurso de estas cortas etapas, pero es indudable que perros de pastor, razas de guardería o de caza, requieren como poco, largos paseos diarios de sesenta o noventa minutos de duración con una frecuencia de dos o tres veces diarias libres de la traílla y correteando por entre la tierra y los vegetales espontáneos en un ambiente exento de contaminación ambiental.


Ejercicios de adiestramiento y trabajo

Forman parte de las actividades físicas y psicológicas del perro y, aunque en las distintas fases requieran un esfuerzo muscular que nosotros podamos calificar de moderado, deben tener una duración relativamente corta y ser reforzados con una dieta más rica en proteínas. Tras estas etapas de enseñanzas se deben conceder períodos de 'descanso' en los que los animales puedan correr o deambular libremente para descargar el temperamento contenido. Los períodos de trabajo, ya sea en el pastoreo de ganado o en la vigilancia de una casa de campo, permiten la consecución de las tareas que los canes realizan con gusto.

La muestra, el cobro de piezas o el seguimiento de rastros en sabuesos y razas similares, también suponen un amplio desgaste energético.


El juego, ejercicio alternativo

Cuando a pesar de las características especiales de cada raza canina respecto a las actividades físicas que debe realizar, no se pueda dedicar una parte importante de nuestro tiempo a potenciar esas cualidades, el juego y los paseos en libertad, pueden absorber la imperiosa necesidad del perro en desgastar sus energías, manteniendo un carácter alegre y equilibrado tan importante para su desarrollo y para las relaciones con sus amos. Saltos, rápidas carreras con cambios bruscos de dirección, paradas fulminantes, alocadas idas y venidas... son manifestaciones de esa fuente inagotable de vitalidad que, puede y debe ser fomentada por su amo mediante la utilización de juguetes especiales: pelotas de goma maciza, huesos artificiales, etc.

Siempre han de considerarse los juegos como ejercicios terapéuticos de influencia positiva sobre el estado físico y el carácter de nuestro perro.

La competición deportiva cinegética o de carrera, tan común en algunos países, requiere de los ejemplares que la practican unos entrenamientos físicos especiales y supone la culminación de largas jornadas de ejercicio y dedicación a esta actividad.

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