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Oseznos

Familia: Ursidos.
Orden: Carnívoros.
Clase: Mamíferos

Los osos, animales silvestres

Aunque hace bastantes años los osos eran frecuentemente domesticados por las tribus gitanas, que desde Europa central alegraban con sus espectáculos multicolores pueblos y ciudades del viejo continente, la especie europea del oso pardo ha quedado reducida a una auténtica rareza excepto en algunos países del centro y norte del continente. Varias especies de osos colonizan diferentes ecosistemas de nuestro planeta.

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Desde el oso negro americano Euarctos americanus que, pese a su denominación, puede tener el bello pelaje de color canela, blanco manchado, castaño rojizo y también negro azulado, hasta el gigantesco ‘Kodiak’ de Alaska, que es una subespecie del oso pardo Ursus arctos, podemos recordar el oso bezudo Melursus ursinus, de India y Ceilán, el sudamericano oso de anteojos Tremarctos ornatus, el mielero oso malayo Helarctos malayanus, el malhumorado tibetano Selenarctos thibetanus y el gigante blanco polar Thalarctos mantimus.

Todos ellos pertenecen a la familia de los úrsidos orden camívoros del que son los representantes vivos más grandes y poderosos. Las características generales son las patas plantígradas dotadas con uñas potentes, el cuerpo robusto, pesado y macizo; la cabeza, grande, ancha, con hocico dotado de impresionantes mandíbulas de dentadura clásica de omnívoro y el pelaje denso de pelo largo e híspido. Las especies que hibernan están dotadas de reservas grasas subepidérmicas, que almacenan las suficientes sustancias alimenticias para mantener el sueño profundo
del plantígrado que no come y apenas bebe durante ese período.

Las hembras de los osos sometidos a ‘reposo’ invernal, suelen parir a sus crías en ese intervalo e incluso las amamantan mientras duermen.

Oseznos: Preciosos juguetes vivos

Todas las crías de las diferentes variedades, subespecies y formas de los úrsidos, son cachorros, juguetones, curiosos, de precioso aspecto, que harían las delicias de cualquier aficionado a la
zoología o a la tenencia de animales en cautividad. Sin embargo, no debemos olvidar que estos poderosos plantígrados no son juguetes susceptibles de una domesticación segura, y como sucede con leones, tigres y leopardos, a pesar de las modas imperantes en la última década, deben vivir libres en sus ambientes naturales.

El oso polar, amenazado de extinción está severamente protegido por las autoridades de los países que componen su área de distribución, y otras especies también están parcialmente favorecidas por idénticas medidas conservacionlstas. Sin embargo, en zoológicos privados, circos pequenos de exhibición de fauna, se producen, afortunadamente, nacimientos de pequeñuelos, que pueden pasar, al menos temporalmente, a manos privadas.

Un oso criado desde cachorrillo en una familia, se convertirá en poco tiempo en un qigante poderoso, incontrolable y potencialmente peligroso para personas ajenas al círculo íntimo de la familia. Por otra parte, será incapaz de reintegrarse a una vida libre, ya que sin temor al hombre procurará buscar su alimento en las poblaciones aledañas a los montes en los que sea liberado y lógicamente terminará precozmente su vida por obra del disparo certero de un ganadero irritado, o de un agricultor desesperado por el destrozo de sus cultivos o, lo que es peor, podrá causar lesiones o heridas a personas inocentes.

Por lo anteriormente expuesto, no debe extenderse la costumbre de adoptar temporalmente a esos fieros animales.