Mosca de La Fruta

Nombre: Ceratitis capitata
Familia: Tripétidos.
Orden: Dípteros.
Clase: Insectos


Ciclo biológico y descripción del insecto
Estrechamente emparentada con la mosca del olivo Dacus oleae, este díptero conocido también con el sinónimo vulgar de mosca mediterránea, por su área primitiva de expansión, es uno de los insectos considerados plaga de cultivos frutales. Presenta cuatro etapas morfológicas muy distintas, correspondientes a los estados de huevo, larva, pupa, e imago, o insecto perfecto. El adulto es una mosca de unos 6-8 mm de longitud, con ojos muy visibles y bien coloreados, tórax pardo o gris claro, festoneado con adornos más oscuros, y abdomen marcado, que ostenta una tonalidad perfectamente definida.

MOSCA DE LA FRUTA

El primer par de alas, bien desarrollado, está suficientemente capacitado para permitir el vuelo sostenido, y continuo, que permite a estas moscas desplazamientos importantes, a veces de muchos kilómetros de recorrido. El huevo, que es depositado por la hembra en número importante, es muy alargado y de tamaño diminuto. La larva tiene aspecto vermiforme, de clásico gusano, color blanco amarfilado, y tiene la parte posterior más gruesa y roma que los primeros segmentos en donde se ubica la cabeza. Al final del desarrollo larvario, estos 'gusanillos' redondeados y saltadores, pueden sobrepasar los 6 mm de longitud. La pupa, de díptero clásico es de color pardo claro al principio, que vira al castaño negruzco durante el término de este estado de desarrollo mientras que la forma elipsoidal permanece inalterable.

En estado natural viven sobrevolando las frutas, y los huevos son introducidos por grupos en el interior de naranjas, higos chumbos, melocotones, etc., que las hembras perforan, casi imperceptiblemente con su oviscapto para dejar su 'semilla' de la que emergen las larvas que se alimentan con la pulpa jugosa de los frutos. A 250 C de temperatura media, fotoperíodo de catorce a dieciocho horas-día, y humedad relativa de 70-85 por 100, la duración de cada una de las etapas puede considerarse de tres días para el huevo, siete días para la larva ocho días como pupa y casi un mes para los adultos, aunque la vida media ponedora útil es de quince días respecto a las hembras fecundadas.

Plaga agrícola temida y muy perjudicial, no deberá criarse en países exentos de su presencia, e incluso han de tomarse las pertinentes precauciones por los aficionados que las cultiven como alimento de aves, peces y reptiles, en zonas endémicas, evitando la fuga de moscas que pudieran incrementar las poblaciones naturales.


Cría artificial
En jaulas especiales que presenten una de las caras cubierta con malla fina se colocan pupas, o larvas adultas, con el fin de obtener las moscas adultas. Como alimento de los adultos, pueden prepararse dos pocillos con atúcar y un bote provisto de mecha de gasa en el que se vertirá agua con miel. La pulpa de manzana puede sustituir a los anteriores. Bajo la malla tupida vertical, se coloca un recipiente con agua en el que se recogen los huevos que las hembras colocan atravesando la tela con su órgano ponedor.

Los huevos, alargados y blancos, se distribuyen en la superficie de bandejas o recipientes planos en los que se preparó una pasta con salvado de trigo, levadura de cerveza, atúcar, agua, unas gotas de ácido clorhídrico para ajustar el pH y fungicidas tipo nipagín o nipasol para evitar enmohecimientos de la papilla.

Las larvas prestas a pupar saltan de la bandeja, pudiendo ser recogidas en un recipiente más ancho, situado debajo del que contiene la pasta nutritiva.

Las pupas se trasladarán a las jaulas de adultos cerrando el ciclo.

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