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Mantenimiento de Galapagos

Los emídidos
Conforman una vasta familia de quelonios, de costumbres esencialmente acuáticas y hábitos carnívoros durante toda la vida o al menos en las etapas juveniles. que pueden tornarse con la edad más vegetariana.

/+/+MANTENIMIENTO DE GALAPAGOS

La reproducción se lleva a cabo con el apareamiento y posterior puesta por parte de las hembras de un número variable de huevos, de cáscara dura y bastante ‘apepinados’, que son depositados en zonas de arena húmeda. De tamaños variables, pero que suelen oscilar entre 25 y 35 cm, son reptiles muy apreciados por los aficionados y que se han vulgarizado enormemente tras la popularidad de las pequeñas y baratas tortugas acuáticas ‘de Florida’, que suelen acabar su vida bastante precozmente entre las inexpertas manos de los niños o en recipientes poco adecuados para su mantenimiento.

El agua dulce y atemperada, que generalmente es parte sustancial del hábitat de estos auténticos fósiles vivientes debe integrarse de forma perfecta en ei vivario destinado para acoger a estos
animalitos.

Suele ser un error bastante común alojar a las pequeñas tortugas de Florida en acuarios convenclonaies, con escasas o nulas superficies emergidas, donde puedan descansar con comodidad estos animalitos.

Recipientes adecuados
El acuaterrario idóneo para este tipo de quelonios debe tener unas dimensiones acordes con el tamaño máximo que puedan alcanzar sus huéspedes y el número de ejemplares que deban de convivir. Para galápagos de 25-30 cm de longitud será adecuado un acuario de 1 a 1,5 m de longitud, por 0,5 m de anchura y 0,7 de altura, con las dos terceras partes de la superficie emergidas y el resto provisto de agua atemperada, filtrada y ligeramente ácida.

En la zona firme ha de dejarse una especie de talud arenoso o playa, cerca de la parte acuática y el resto decorado con plantas tropicales de porte diverso, así como una pequeña pradera sembrada de ‘ray-grass’ o ‘parietaria’.

La zona superior de este acuario transformado habrá de poseer una buena ventilación, que además ayude a disipar el calor excesivo originado por el funcionamiento de la rampa luminosa, compuesta por elementos Gro-lux, luz día, infrarrojos y una lámpara auxiliar ultravioleta de pequeña potencia, que pueda proporcionar la necesana radiación sustitutoria de la luz solar directa.La calefacción de la pileta y del terreno se asegura mediante los sistemas tradicionales, siendo preferible disponer de termostatos independientes y regulados con 2 ó 3 C de diferencia.

Un acuaterrario idóneo no será nunca un ‘acuario transformado’ y podrá construirse según las recomendaciones generales pero su precio tal vez resulte prohibitivo frente a la solución apuntada que, en la mayoría de los casos representa el equilibrio entre el óptimo inasequible y el suficiente a ‘nuestro alcance’.

La comida que casi siempre consumen los galápagos deberá basarse en presas vivas, trocitos de carne, pescado, frutas, algas, etc.

Si se utilizan lombrices y caracolillos como alimento vivo no habrá problemas respecto a la impenetrabilidad del recipiente, pero cuando las presas sean larvas de moscas, mosquitos, etc.,
tendremos que cerrar el terrario con malla mosquitera para prevenir escapes e invasiones de insectos alados adultos.

Las plantas que decoren los recipientes destinados a los galápagos han de protegerse de las mordeduras de los huéspedes mediante su inclusión en macetas bordeadas de rocas afiladas.