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Endromis Del Abedul

ENDROMIS DEL ABEDUL
(Endromis versicolora)

Familia: Endrómidos.
Orden: Lepidópteros.
Clase: Insectos

Una espectacular mariposa ‘nocturna’

Los adultos de la especie pueden llegar a medir entre 5 y 6 cm de envergadura alar, existiendo un apreciable dimorfismo sexual, pues los machos, algo menores, tienen una tonalidad de fondo castaño rojiza y sobre las alas anteriores tres manchas apicales blancas de aspecto cuneiforme y una bella cenefa marginal, dos bandas irregulares casi negras y una media luna muy breve del mismo color completan el abigarrado diseño del primer par. Las alas posteriores presentan unos dibujos mucho más suaves y su aspecto es casi uniforme. El cuerpo es rechoncho y peludo con un collar protorácico casi blanco.

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Como insectos lepidópteros presentan metamorfosis compleja o verdadera, pasando por las fases de: adulto o mariposa, huevo, larva u oruga y crisálida. El huevo es esférico y de color amarillo cuando está recién puesto, para tomar tonalidades anacaradas y negruzcas al divisarse por transparencia el pequeño embrión en desarrollo. La oruga es negra y peluda en su primer estado larvario para aparecer rechoncha, glabra, de color verdoso con estrías transversales blancas y flancos verde-amarillentos con un pequeño ocelo característico y abultamiento típico del último segmento abdominal en su último estadio. La crisálida pardo negruzca se protege previamente en un capullo endurecido, formado por seda y materias vegetales del suelo junto con arena y tierra, que puede quedar someramente enterrado en el lecho del bosque.

Escasa y poco frecuente habita las masas forestales caducifólias de Europa y Asia hasta el sur de Siberia y el Extremo Oriente.

Ciclo biológico

Los adultos vuelan en marzo, abril, según la altitud, recorriendo los machos las zonas boscosas en vuelo rápido, incluso durante el día, por lo que su clasificación de ‘mocturna’ no es demasiado correcta. Las hembras, poco móviles, esperan entre las ramas de abedules y avellanos, apenas brotadas, el apareamiento con sus compañeros a los que atraen emitiendo una feromona sexual, especie de ‘perfume’ que orienta al macho hacia la gruesa reproductora. Tras la cópula, las hembras depositan unos 150 ó 200 huevos, alrededor de las desnudas ramillas, muriendo poco después. Se estima que la vida de los adultos oscila entre cinco y doce días. Los huevos se desarrollan rápidamente y entre siete o doce días despues emergen las jóvenes y negras oruguitas que, vorazmente comienzan a roer los brotes de abedules, avellanos, olmos, etc. Tras varias ‘mudas’ y hasta el mes de junio o julio, la oruga alcanza su máximo desarrollo, finalizado el cual, desciende a la tierra y teje un capullo, que se endurece rápidamente, cerca de las raíces del árbol que fue su sustento. En el interior de este ‘refugio’ se produce la ninfosis, estado en el que pasa la hibernación. Los adultos emergerán de nuevo a finales del invierno, pero pueden permanecer como crisálidas varios años sin que se conozcan las causas de este curioso comportamiento.

Cria en cautividad

Ha de dirigirse especialmente a cuidar las puestas y favorecer la multiplicación de este codiciado lepidóptero. Para ello cortaremos, cuando salgan las mariposas, ramillas de abedules, recogidas en lugares silvestres y exentos de contaminación. Puestas en un florero con agua tendremos suficientes brotes para alimentar a los pequeños ‘gusanitos’ hasta que en la naturaleza se haya producido la brotación. Las crisálidas deben conservarse entre turba, al exterior, y guardarse hasta cinco años, que es el plazo máximo de ‘letargo’.