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El Terrario

Es un recipiente en el que podemos mantener y reproducir diferentes especies de anfibios o reptiles imitando en lo posible su hábitat natural o simulando un entorno parecido, de forma que podamos observar y estudiar los hábitos y costumbres de las especies deseadas y que en muchas ocasiones proporciona una riqueza decorativa incomparable. Cuando el vivario se destina a la observación y reproducción de insectos recibe el nombre específico de insectario. Normalmente, el terrario debe ser una combinación terrestre y acuática recibiendo la denominación específica de acuario húmedo o acuaterrario.

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Es fundamental conocer de antemano la especie o especies que deseamos reproducir en esos habitáculos maravillosos que nos instruirán ocupando plenamente nuestras horas de ocio. De ello dependerá la elección del recipiente, que la mayoría de los casos habrá de ser hecho de encargo en un taller especializado en trabajos en hierro y otros elementos metálicos.

Los terrarios tropicales han de mantener unas temperaturas altas y muchas veces una elevada humedad relativa, pero si el objeto de nuestra preocupación zoológica son especies de zonas templadas, posiblemente necesitaremos un recipiente especial de hibernación adecuado a los animalitos que requieran el consabido reposo invernal.

Algunos anfibios y casi todos los reptiles requieren una iluminación completa que les proporcione el espectro completo de la luz solar. Es sabido que los vidrios impiden el paso de las radiaciones correspondientes al ultravioleta, por lo que deberemos disponer una rampa luminosa que contenga lámparas U. V. de escasa potencia, ya que de otra forma, podrían dañar al ojo humano, si no se utilizan gafas especiales.

El mantenimiento de serpientes venenosas debe estar reservado a zoológicos e instituciones especializadas, por lo que no aconsejamos en ninguna forma este tipo de habitantes que pueden ser un peligro público aún en manos de personas prudentes y familiarizadas con el manejo de estos ofidios. Por el contrario, determinadas boas y pitones son excelentes huéspedes solamente para expertos, ya que pueden ocasionalmente causar peligrosas mordeduras a sus cuidadores o visitantes temerarios.

La legislación vigente en muchos países contempla estrictamente estos aspectos concediendo los permisos de tenencia de estos animales bajo rigurosas condiciones técnicas y psicológicas.

El acuaterrario completo

Debe consistir en un recipiente proporcionado al tamaño máximo que puedan alcanzar sus huéspedes. Unas dimensiones mínimas medias pueden ser 120 cm de longitud por 75 cm de altura, por 50 cm de anchura. La parte inferior constituida por dos cubetas de 20 cm de altura mínima debe estar dispuesta para que pueda extraerse fácilmente el recipiente destinado a piscina.

En la otra cubeta se colocan los sustratos sólidos enriquecidos con profusión de plantas tropicales de diferente porte y alguna rama gruesa.

Los lados menores serán de tela metálica o vidrio blindado si se destinan a serpientes poderosas (boas o grandes pitones) y la parte superior destapable estará formada de malla inoxidable de agujeros y grosor suficientes para asegurar que no escapen sus moradores. Encima se coloca la rampa luminosa completa.

Los elementos calefactores se disponen en el agua y bajo la tierra conectados a los correspondientes termostatos. Deben existir termómetros e higrómetros que permitan registrar la idoneidad de las constantes.