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Conservacion de Coleopteros

Secretos desvelados

La gran cantidad de especies que se engloban en el orden Coleóptera comprende diversas familias presentes en casi todas las partes del mundo, cuyos adultos, generalmente de buen tamaño, ostentan formas y colores atractivos por su belleza intrínseca o su extremada rareza. Los Cerambícidos, por ejemplo, con sus larguísimas antenas, su cuerpo estrecho, afilado y su larga vida larvaria de hasta siete u ocho años, conforman una de las familias más curiosas del grupo. Los adultos viven comparativamente poco, a lo sumo dos o tres meses, pero, sin embargo, suelen ser muy apreciados por los coleccionistas. Las larvas, desde que dejan el huevo, se nutren muchas veces a expensas de sustancias celulósicas, de madera viva o muerta de las especies forestales e incluso en el interior de los tocones podridos.

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Con relativa frecuencia en nuestros paseos por los bosques hallaremos las señales externas de estos nidos, que ocultan celosamente una de las maravillas de la Naturaleza. Un viejo acuario con alguna grieta o una de sus vidriadas caras rotas pueden convertirse en vivario improvisado en el que observar cómodamente las metamorfosis de esos coleópteros. Sustituyendo el vidrio roto o forrándolo con una malla fina y preparando una tapadera similar de cantos interiores de goma o goma espuma para que encaje a presión en la parte superior se sitúa una capa estéril en el fondo y sobre este suelo se colocan los trozos de madera que contienen las larvas.

La recogida en el campo de los juveniles insectos puede facilitarse con la ayuda de una sierra para cortar los trozos de madera con galerias en su interior. Con sumo cuidado, muy lentamente, se localizan los lugares donde reposan las larvas o ninfas, y sin tocarlas, ya que son muy frágiles, se extrae el bloque completo.

Una vez en casa, ayudados por un formón de corte fino e incluso una segueta, podemos descubrir longitudinalmente la galería donde reposa o se alimenta la larva sin dañarla y pegar como sustituto de la madera quitada una tira de vidrio. Con este sistema podemos seguir detalladamente la biología del animalito y evitaremos la desecación, que seguramente se produciría si dejásemos ‘al aire’ la delicada forma juvenil. Al cabo de meses o años según la especie y el estado de desarrollo de las larvas recogidas, obtendremos los bellos adultos que nos sorprenderán.

Conservación colecciones y ejemplares preparados

Al igual que para otros insectos, la formación de cajas expositoras con los animales muertos y naturalizados, según las distintas técnicas, exige unos cuidados mínimos a fin de mantener sin deterioro los ejemplares conservados.

En primer lugar, ha de cuidarse el marco de colocación, que puede ser el mismo que el empleado para las mariposas, a excepción de los enormes ‘escarabajos tropicales’, como los ‘Hércules’ y otros, que precisan recipientes con altura útil no inferior a 9 cm. La adquisición de nuevos especímenes tropicales por compra o intercambio ha de incluir una revisión del disecado a veces deficiente. Malos olores, presencia de ácaros o de otros necrófagos deben remediarse limpiando con un pincel humedecido en fenol la superficie externa, junturas y patas. Posteriormente se pueden inyectar pequeñísimas cantidades del mismo líquido a través de los intersticios del cuerpo. Por último, se deja islado en una caja hermética el ejemlar hasta poder estar seguro de ser orrecta su conservación. Las cajas definitivas se preparan con naftalina o paradiclorobenceno como conservantes.