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Ardilla de Tierra Marroqui

ARDILLA DE TIERRA MARROQUI
(Atlantoxerus getulus)

Familia: Esciúridos.
Orden: Roedores.
Clase: Mamíferos

Descripción y origen

De pequeño tamaño, la ardilla listada norteafricana tiene cabeza breve, fusiforme con hociquillo muy móvil y gracioso, ojos pequeños, oscuros que destacan netamente al situarse en una banda clara que corre desde el hocico hasta la mitad del comienzo de los huesos frontales. Las orejas, muy breves, se insertan bastante altas en los lados finales del cráneo. Las patas delanteras cortas y ágiles, están tachonadas desde el hombro por manchas netas de color castaño rojizo. El cuerpo, relativamente corto y macizo, presenta un tórax amplio, ligeramente abombado, y está listado con franjas muy claras, castaño rojizas y sublaterales castaño negruzcas.

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La grupa es rotunda y el par trasero muy robusto, presenta muslos potentes. La cola, de longitud media, está cubierta de pelo pardo-rojizo en la parte superior y más claro en la infenor. Autóctonas de Argelia y Marruecos, viven libres en zonas áridas pedregosas y rocosas, trepando con increíble facilidad por toda clase de obstáculos, constituyendo grupos más o menos numerosos en función del alimento y territorio disponibles.

Longevidad

Cuatro-seis años. citándose cifras muy dispares y poco generalizadas.

Alojamiento

Son extraordinariamente adaptables y pueden vivir sueltas en un apartamento siempre que dispongan de una jaula cerrada por cinco caras para dormir o recogerse. Para una pareja o pequeña familia es suficiente un jaulón de 1,5 m de longitud por 1 m de anchura y 70-80 cm de altura, bien protegido del aire y preservado de los inviernos rigurosos mediante sistemas calefactores, que tendrá un macizo rocoso bien sujeto por cemento y una zona de arena seca y estéril, así como ramas secas bien aseguradas para evitar su caída o desplazamiento.

Alimentación

Incluirá frutos secos dátiles, higos, insectos grandes, tipo saltamontes; galletas, pienso para roedores, pan duro y eventualmente huevos frescos de codorniz. Dispondrá de un bebedero para roedores de tipo ‘mamadera’, aunque puede facilitársele el agua necesaria, mediante verdura fresca: lechuga, escarola, zanahorias, uvas, etc.

Carácter y comportamiento

Activas, incansables y curiosas, pueden habituarse prontamente y con gusto a la cautividad. Los ejemplares aislados llegan a domesticarse de manera increible, proporcionando enormes satisfacciones a sus propietarios. Unicamente debe tenerse especial cuidado en no liberar animales que pudieran procrear en su nuevo hábitat constituyendo una impredecible agresión ecológica. Recientemente se ha constatado la presencia en la isla de Fuerteventura (archipiélago canario) de poblaciones de estos roedores, procedentes de mascotas asilvestradas que constituyen una plaga preocupante para las autoridades.

Cuidados diarios

Limpieza de las jaulas, así como provisión de comida y agua. No soportan temperaturas excesivamente frías a la intemperie.


Reproducción

Sumamente sencilla y rápida, tras una gestación de poco más de un mes pueden nacer entre tres y seis ardillas por término medio, que se emanciparán a los treinta y cinco o cuarenta y cinco dias de vida.

Enfermedades

Son frecuentes las intoxicaciones de algunos ejemplares, que llevados de su voracidad y curiosidad proverbiales no dudan en roer toda clase de objetos y sustancias que pudieran entrar a formar parte de su amplia y omnívora alimentación.