Animales de Circo

Colecciones de circo

A lo largo del tiempo, las compañías de actores y zíngaros que recorrían pueblos y ciudades incluyeron como parte importante de su espectáculo la doma o simple exhibición de toda clase de animales. Las especies salvajes y exóticas procedentes de lejanos confines o las poderosas fieras del bosque sometidas a la disciplina del hombre cautivaron rápidamente la atención de casi todos los ingenuos espectadores. Concebida como divulgación cultural o solamente como simple atracción, que aportaba más ingresos a las depauperadas compañías de saltimbanquis, la exhibición de animales se convirtió en algo tan consustancial con el circo como los trapecistas volatineros o los payasos tragicómicos.

ANIMALES DE CIRCO

No debe cuestionarse la enorme carga didáctica de estas colecciones que, mal alimentadas, incorrectamente mantenidas y muchas veces enfermas, fueron la primera lección de zoología descriptiva de jóvenes y adultos habitantes de aisladas aldeas de montaña o núcleos campesinos e incluso de la más cultivada población de las ciudades posfeudales.

Hasta hace muy pocos años, y todavía en la actualidad, el papel de los verdaderos circos resulta eminentemente popular y su subsistencia azarosa merecería el apoyo de las instituciones públicas, como urgente medida para asegurar su pervivencia. Paralelamente al desarrollo de la técnica y de los conocimientos biológicos los responsables de los zoos de circo han adquirido una cualificación especializada que ha permitido la reproducción de especies raras con las que se han nutrido los jardines zoológicos públicos y privados de todo el mundo. Gracias a ellos se conocen las focas en regiones continentales del interior o durante nuestra infancia pudimos ver, sentir y oler la presencia del feroz tigre o del gigantesco elefante. Pero también la divulgación de los animales puramente domésticos, como el borriquillo o los pavos, han llegado a los niños de países tan adelantados como la Confederación Helvética, más conocido por Suiza, gracias a la visita del mayor espectáculo del mundo.

Es evidente que las condiciones de cautividad de casi todas estas especies se alejan mucho del ideal preconizado en el mantenimiento de animales. Sus hábitat no reproducen el paisaje más o menos natural que ambientaba la vida de sus antecesores silvestres. Muy al contrario son adiestradas para realizar diferentes trucos cara al público y permanecen en recintos, a menudo reducidos, correctamente climatizados y perfectamente higiénicos, pero también sometidos a reposo en pequeñas jaulas y expuestos a los fatigosos viajes de la vida nómada de sus propietarios.

Los amigos de los animales critican duramente, a veces, que múltiples especies sean sometidas a una vida tan distinta de su medio natural. Por supuesto, hay que comprender el papel educador de estos pocos ejemplares, que generalmente nacieron en cautividad y son un texto vivo que ha de enseñarnos a respetar y amar la naturaleza a través de su previo conocimiento.

La manutención, climatización y albergue de muchos animales 'de circo' supone un enorme esfuerzo económico y técnico que nunca debe hacer considerar al amante de los animales la posibilidad de poseer alguna de estas especies. La tenencia de una bella y brillante foca fuera de una instalación especial, entrañaría la condena casi segura del ejemplar a no poder reproducirse. Tampoco deben forzarse a los perros, los monos u otras especies consideradas 'domésticas' a realizar trucos circenses fuera del contexto ya apuntado de esa fiesta rodante y multicolor representada por el circo.

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