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El Gato En El Hogar

Travesuras del gato

Uno de los animales domésticos más proclives a sufrir accidentes caseros, sobre todo durante la primera edad y hasta la madurez, es el felino misterioso, inquisitivo e independiente que fue considerado animal sagrado en el antiguo Egipto. Parece contradictorio que la astucia, la elasticidad de movimientos y las enormes dotes físicas de los gatos no sean suficientes para prevenir las múltiples lesiones, heridas y contusiones que suelen concurrir en los ejemplares caseros. Sin embargo, la innata curiosidad, el desconocimiento instintivo de la jungla urbana y la sangre de depredador que corre por sus venas propician el riesgo hasta que los conocimientos adquiridos modifican y amoldan el comportamiento a la
situación del apartamento, la trastienda o la vivienda rural que comparten con sus amos.

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Ingestión de objetos

Sumamente frecuente en animales jóvenes, puede constituir causa de oclusiones intestinales y lesiones graves del aparato digestivo. El
comportamiento instintivo de los pequeños mininos les lleva a perseguir, morder y juguetear con los objetos móviles o pequeños animalillos. Los ovillos de lana, con agujas incluidas, son irresistibles juguetes que apesar de la tradición deben estar siempre ocultos y bien guardados a buen recaudo de nuestros pupilos.

Cachorros muy pequeños pueden ingerir pelos y lana, que con sus garras arrancan de alfombras y moquetas. Estas masas indigeribles
pueden formar bolas que no son fácilmente expulsadas con los excrementos y que pueden llegar a causar la muerte del animalito. En muchas ocasiones basta con una purga de aceite de oliva para ‘desentaponar’ oclusiones blandas producidas por hilos, lanas o ternillas de la carne, pero siempre es conveniente que la decisión corresponda al facultativo titulado.


Contusiones y caídas

La incesante actividad de los gatos y sus excepcionales facultades físicas les ‘coloca’, en ocasiones, en situaciones de caída, luxación y golpes producidos por adornos, jarrones o funcionamiento de electrodomésticos semiautomáticos que pueden atrapar la cola o una pata del animalito. Las famosas ‘siete vidas’ que se atribuyen a estos felinos se deben a la facultad de caer sobre sus cuatro patas si resbalan de un alero o ventana, ya que su sentido del equilibrio les hace voltearse y adoptar esa postura de ‘aterrizaje’. Asimismo, la elasticidad de su musculoso cuerpo les faculta para introducirse por aberturas y agujeros inverosímiles, y su rapidez en el salto, así como la asombrosa facilidad en trepar por árboles y
construcciones de madera, les permite eludir los peligros que pueden acecharles por parte de los perros y otros animales de mayor tamaño. Si nuestro gato sufre una contusión producida por un golpe o atropello de automóvil, debe ser inmovilizado y abrigado mientras se requiere la visita urgente del veterinario.


Heridas y quemaduras

Más frecuentes de lo que sería deseable se producen por caída de ollas o sartenes sobre los animalitos o porque éstos caminan sobre fogones y estufas encendidas. La zona afectada debe ser lavada con agua jabonosa o agua oxigenada, y tras cortar el pelo adyacente se aplican pomadas cicatrizantes, mercromina u otros desinfectantes, de forma que no puedan ser ‘lamidos’ por el propio minino. La prevención de los accidentes en que puede verse involucrado nuestro gato es una de las atenciones preferenciales que debemos dispensarles.