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Cria de Papagayos

Papagayos o loros de cola corta

La familia de las psitáceas incluye gran número de especies cuyos nombres comunes inducen a confusión y no favorecen en absoluto la clarificación que muchos aficionados necesitan para decidir la crí­a o mantenimiento de algunos ejemplares.

/+/+CRIA DE PAPAGAYOS

Generalmente se conocen como loros o papagayos de cola corta, especies africanas y sudamericanas exceptuando cotorritas e inseparables, de tamaño medio o grande con pico poderoso y cola corta cuadrada o redondeada entre las que se encuentran los yacos, yuyús y loros de Meyer africanos, así­ como lasAmazonas, Pionus y Pinopsittas del continente meridional americano. Las caracterí­sticas comunes de su bioecologí­a son el tipo de alimentación omní­vora esencialmente frugí­vora y vegetariana, la climatologí­a cálida de su área de distribución y la nidificación en oquedades y zonas oscuras bien recogidas.


Apareamiento

Salvo contadas excepciones, como el pequeño papagayo de cabeza roja, no existe dimorfismo sexual que permita la identificación de machos y hembras de las especies que se engloban en este grupo. Por otra parte, el precio comúnmente elevado de estos pájaros, así­ como las necesidades de amplios jaulones que suelen tener los grupos tratados, encarecen bastante el empeño de criar estas sugestivas prensoras.

En alojamientos adecuados dotados con los nidales óptimos se sueltan cuatro o cinco ejemplares lo más jóvenes que sea posible, salvo en el caso de los yuyús (Poicephalus senegalus) en el que el grupo será de diez o doce individuos.

Dependiendo de la edad de los papagayos, así­ como de las condiciones climáticas y alimenticias, se irán formando parejas que escogerán un territorio con uno o dos nidales. Si algún casal inicia la reproducción, se retirarán los demás pájaros o se aislará la pareja evitando perturbaciones innecesarias. Mediante anillado u otro sistema de identificación, se procede a la individualización de las familias y de las aves ‘descasadas’, que podrán ser devueltas al vendedor siempre que se hubiera llegado a un acuerdo previo en tal sentido.

La aventura de la crí­a comienza entonces y es mejor aislar a las reproductoras en un amplio volumen correctamente climatizado donde puedan llevar a cabo la procreación.

Preparación para el apareamiento
La alimentación básica cotidiana se enriquecerá gradualmente con frutos frescos, brotes de árboles frutales, semillas germinadas y según los casos con larvas de insectos: gusanos de la harina, taladros del maí­z, barrenos de las manzanas, etc. En ocasiones puede añadirse al agua del bebedero una solución vitamí­nica A, C, E y K, si bien hemos de regular cuidadosamente las dosis de forma que la cantidad de vitaminas por unidad de peso no exceda la equivalente dosificación máxima establecida para personas delicadas.

Una cantidad válida para un hombre de 60 kg de peso, habrá de dividirse más de cien veces de forma que no exceda los lí­mites tolerables para el papagayo.

Si a pesar de todo, los animalitos se muestran reaccios a nidificar, se simula con la manguera una lluvia veraniega que no moje directamente las aves, pero que les transmita la imitación de una ‘época de lluvias’. Tras ésta se colocan alrededor del jaulón plantas tropicales que suelen convencer a los casales más pertinaces.

Durante la ceba se suministran pastas de bizcochos, yema de huevo e insectos vivos que los padres consumen para alimentar a los pollos.